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Será política pública del Estado Libre Asociado la más eficaz conservación de sus recursos naturales, así como el mayor desarrollo y aprovechamiento de los mismos para el beneficio general de la comunidad. • Sección 19, Artículo VI, Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico ¿Tienes una playa favorita? Puede ser Jobos, Seven Seas, Flamenco, Crashboat, Playa Sucia o cualquier otra de las muchas playas hermosas que pertenecen a las casi 700 millas de línea de costa en Puerto Rico. Las playas representan una manera divertida y económica en la que los puertorriqueños y los visitantes de otros países pueden disfrutar al aire libre. En las playas podemos nadar, practicar deportes acuáticos o playeros como “paddle-ball,” hacer picnics o surfear. Además, las playas constituyen importantes ecosistemas y contribuyen significativamente a la economía de Puerto Rico. A pesar de todo lo que la playa representa y nos ofrece, los puertorriqueños y los turistas están confrontando serias dificultades para acceder a las playas y a sus sitios costeros favoritos. No obstante, en un país en el que las playas son públicas, las personas no deberían estar experimentando estos inconvenientes. La Ley de Aguas española de 1866 estableció que eran bienes de dominio público, las costas o fronteras marítimas, el mar litoral o la zona marítima que ciñe las costas y las playas. Sin embargo, el espacio de la costa ha sido invadido por un sinnúmero de hoteles, condominios y casas que impiden el acceso a los espacios costeros. Todavía más, los dueños de estas propiedades colocan rejas, portones o muros que imposibilitan que las personas puedan llegar a las playas. Cabe señalar también, que no sólo los obstáculos mencionados anteriormente entorpecen o impiden el acceso a las playas. La erosión por factores naturales y el cambio climático agravan estas situaciones ya que dificultan la entrada a la playa o, en el futuro, podrían imposibilitar que las personas lleguen a ciertos puntos de acceso. Además, la calidad de las playas es otro elemento determinante en el acceso del público a las mismas. Tener acceso a la playa no se limita a poder llegar a ésta sino que el mantenimiento, la limpieza y la seguridad también son aspectos sumamente relevantes al momento de entender lo que es acceso y el tipo de playa de la que deseamos disfrutar. En este artículo, discutimos estos asuntos y exploramos lo que son las playas, cómo los usos y la percepción sobre éstas han ido cambiando en Puerto Rico y la importancia de mantener accesos de calidad para que todos y todas podamos disfrutar de ellas. ¿Qué es una playa?: Conozcamos sus aspectos físicos, sociales, políticos y económicos Una playa se compone de material suelto (arena) que se extiende a través de la orilla de un cuerpo de agua. Las olas o las corrientes le dan forma a la playa cuando mueven el material hacia arriba o hacia abajo de la misma. La erosión de las rocas, tanto cerca como lejos de la playa, crea la arena. Asimismo, los arrecifes de coral generan arena blanca y fina. Cuando las olas son lo suficientemente grandes, éstas mueven grandes cantidades de arena y forman pendientes. Cuando las olas son más pequeñas, éstas no pueden arrastrar o acarrear mucha arena y la playa se torna menos empinada o escarpada. Estos procesos se conocen como erosión y acrecentamiento. La playa es un ecosistema poseedor de una cualidad que la hace única: muchos de sus habitantes viven tanto fuera como dentro del agua. Diversas criaturas como cangrejos, insectos y pájaros se alimentan del material y de los nutrientes que son depositados por el vaivén de las olas. Algunos animales escarban en la arena para encontrar su alimento. Otros, como los pájaros y las tortugas marinas, anidan en la playa. Por su parte, las yerbas marinas y otras plantas playeras crecen en esta zona. En playas en las que no hay mucha actividad se forman dunas. Las playas representan uno de los recursos naturales más importantes de Puerto Rico. Su valor económico, social y ambiental es incalculable. Éstas sirven como barreras protectoras contra las olas y proveen un espacio para la recreación y para el turismo. Las playas son utilizadas como lugar de recreación por los puertorriqueños y por alrededor de cuatro millones de turistas que visitan la Isla anualmente. Sin embargo, recientemente han ocurrido algunos incidentes que dificultan el uso de las mismas.
¿Qué es acceso a las playas? El acceso a las playas envuelve diversos factores tales como: entrada fácil y segura a la playa, muelles y rampas para embarcaciones, estacionamiento adecuado e instalaciones limpias, es decir, libres de basura y de obstáculos. Idealmente, las instalaciones también deberían facilitar el acceso de personas con impedimentos. Además, en cada playa debería estar establecido un servicio de guardavidas profesionales. Aunque todos estos factores y estas medidas que hemos mencionado sean fáciles de cumplir, hemos visto cómo el acceso a las playas se ha deteriorado progresivamente y por tal motivo decidimos explorar por qué esto está ocurriendo. ¿Quién es responsable por el acceso a las playas? En 1866 la Ley de Aguas Española convirtió todas las playas de Puerto Rico propiedad pública. Debido a la existencia de esta ley, nadie esperaría que en Puerto Rico ocurrieran problemas con el acceso a las playas. Sin embargo, desde que gran parte de la línea de costa ha sido invadida por hoteles y por condominios privados, el problema de acceso en Puerto Rico ha alcanzado proporciones mucho mayores de lo esperadas. Simultáneamente, Estados Unidos también comenzó a experimentar la disminución de vías de acceso a las playas como resultado de la gran cantidad de desarrollos costeros post-guerra y la inexistencia de leyes que indiquen que las playas son públicas. En 1972, se firmó la Ley de Manejo de la Zona Costanera (“Coastal Zone Management Act”) en la que el proveer acceso público a las playas se encuentra entre sus objetivos principales. En Puerto Rico, en 1978, reconociendo que la costa era objeto de múltiples usos y que, por tal razón, estaban surgiendo una serie de conflictos, se estableció el Programa de Manejo de la Zona Costanera (PMZC). Dicho programa, aprobado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), fue creado como una herramienta de planificación para controlar el uso y el desarrollo de la zona costera. EL PMZC constituye el elemento costero del Plan de Uso de Terrenos en Puerto Rico. La agencia líder en la implantación del PMZC es el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), departamento cuya responsabilidad fundamental es la administración, conservación y manejo sostenible de los recursos naturales de Puerto Rico. Por ende, el DRNA también es el responsable del manejo de la zona marítima, de las aguas costeras y de las tierras sumergidas dentro del mar territorial. Por su parte, la Junta de Planificación de Puerto Rico es la agencia primaria en el manejo del desarrollo de la zona costera y el ente gubernamental responsable de administrar el Proceso de Certificación de Compatibilidad Federal con el PMZC. También, la Junta de Calidad Ambiental, la Agencia de Protección Ambiental, el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos, la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE), el Departamento de Recreación y Deportes, la Compañía de Parques Nacionales, el Departamento de Agricultura, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y los municipios costeros forman parte del PMZC. El ámbito geográfico de aplicación del PMZC es la zona costanera - franja de 1,000 m paralela al mar o distancias adicionales necesarias para proteger recursos costeros claves, así como las aguas territoriales (9 millas náuticas o 10.35 millas terrestres) - y el suelo oceánico o marino (terrenos sumergidos) bajo éstas, alrededor de la isla de Puerto Rico, Culebra, Vieques, Mona y demás cayos o islotes jurisdicción de Puerto Rico. El PMZC formula el conjunto de políticas públicas y principios rectores llamados a guiar el desarrollo público y privado en la zona costanera y promueve el manejo activo de los recursos costeros, la participación ciudadana, la extensión hacia las comunidades, la investigación científica y la educación ambiental. A través de los procesos de investigación y de planificación, el PMZC desarrolla documentos, proyectos de ley, reglamentos, guías, planes, material educativo, así como análisis científicos, mapas, desarrollo de infraestructura, rotulación, modelos y sistemas de apoyo para la toma de decisiones. El PMZC ha desarrollado reglamentos de gran relevancia para la administración, la conservación y el manejo de las playas. Entre estos reglamentos se encuentran: • Reglamento núm. 4860 del DRNA- Reglamento para el Aprovechamiento, Vigilancia, Conservación y Administración de las Aguas Territoriales, los Terrenos Sumergidos Bajo Estas y la Zona Marítimo Terrestre del DRNA. • Reglamento núm. 17 de la Junta de Planificación, Reglamento de Zonificación de la Zona Costanera y de Acceso a las Playas de Puerto Rico
“Tanto el Reglamento núm. 4860 del DRNA como el Reglamento núm. 17 de la Junta de Planificación proveen las herramientas necesarias para que el proceso de desarrollo costero se produzca en un marco de sostenibilidad deseable y posible, en los cuales las comunidades costeras se vean protegidas y los nuevos desarrollos se produzcan en función del mejor conocimiento y de los juicios profesionales disponibles,” explicó Ernesto Díaz, Administrador del DRNA. El Reglamento núm. 4860 pretende, entre otros objetivos, establecer los criterios y los mecanismos para la delimitación, la vigilancia, la conservación y el saneamiento de las aguas territoriales y los terrenos sumergidos bajo ellas; y establecer los criterios y los mecanismos para la otorgación de autorizaciones y concesiones para el uso y el aprovechamiento del área antes indicada. Por su parte, el Reglamento núm. 17 de la Junta de Planificación, aprobado en 1983 y amparado en las disposiciones de la Ley Núm. 75 del 24 de junio de 1975 (Ley Orgánica de la Junta de Planificación), tiene como propósito primordial lograr el acceso adecuado a las costas y a las playas de Puerto Rico y el uso óptimo de las mismas. Dicho reglamento fue creado como una herramienta para la guía y el control en el uso y en el desarrollo de las costas. El mismo declara como objetivo principal que “todas las personas residentes y visitantes de Puerto Rico tengan igualdad de oportunidades, en tanto sea práctico, por derecho y en realidad, a llegar, sea por vía marítima o terrestre, y a disfrutar de las costas y especialmente de las playas de Puerto Rico.” En su sección 3.01 se indica que todo proyecto colindante con un litoral lacustre provea uno o más accesos públicos. Este reglamento requiere que todos los desarrollos en la costa deben proveer acceso público a través de toda la zona costanera y que éste se extienda 20 metros tierra adentro más allá del alcance de las olas más altas durante tormenta. Además, exige observar una separación máxima de 800 metros entre accesos vehiculares (1,600 metros en distritos no urbanos) y 400 metros entre un acceso peatonal y cualquiera otro. Estos accesos deben estar debidamente señalados (rotulados) y que los planes para prevenir la erosión deben considerar el acceso a las playas en el proceso de planificación. Cabe señalar que a través de los años, se ha emitido nueva legislación. Por ejemplo, en 1990 se emitió la Ley 3. Esta ley expresa claramente el derecho de los ciudadanos a exigir al gobierno que se cumpla con la política pública de garantizar a los ciudadanos el derecho al libre uso y disfrute de las playas. El artículo 1 de esta ley establece: “Es política pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico garantizar a los ciudadanos el libre y continuo acceso marítimo y peatonal a la zona marítimo-terrestre establecida en nuestro ordenamiento jurídico, así como a los predios de dominio público destinados a uso público y colindantes en dicha zona. Se reconoce y reafirma el derecho del pueblo en general al libre uso y disfrute de las playas que nos circundan.”
No obstante, las leyes no siempre son utilizadas en favor del libre acceso a las playas. Por ejemplo, en 1987 se creó el Reglamento de Planificación núm. 20 cuyo propósito es controlar la actividad criminal. Muchos grupos de residentes, con la excusa de protegerse de la criminalidad, han limitado el acceso a las playas amparándose en este reglamento. Sin embargo, dicha regulación no puede ser utilizada para clausurar o impedir el acceso a las playas. De forma semejante, la revisión propuesta para el Reglamento de Planificación Número 4 (Reglamento de Zonificación) propone cambios en la zonificación que promueven el sobre desarrollo de nuestras costas y atenta contra el libre acceso a las playas. Además, esta revisión pretende cambiar el término “Balneario” por “Playa Pública,” acción que podría provocar confusión entre los ciudadanos ya que se podría entender que en Puerto Rico existen playas privadas. Los balnearios, al igual que el resto de las playas en nuestro país, son públicos pero tienen unas características particulares. Los balnearios tienen áreas exclusivas para bañistas, donde se ha delimitado una zona exclusivamente para el baño y áreas terrestres adyacentes (Ley Núm. 18, 27 de junio de 1986). El propósito es de velar por el bienestar y la seguridad de los ciudadanos, proteger la seguridad de los bañistas que disfrutan de los cuerpos de agua. Los balnearios son un valioso recurso que ofrece la oportunidad para el desarrollo de actividades recreativas en la zona acuática y terrestre como: nadar, navegar en pequeñas embarcaciones, acampar, practicar deportes playeros y disfrutar paisajes escénicos, entre otras. EL PMZC establece que una de sus encomiendas es mejorar el acceso a las playas. En el año 2000, el PMZC inició un programa de rotulación de las áreas naturales protegidas y de las playas en ellas contenidas. La rotulación del PMZC contiene información sobre las actividades permitidas y las actividades prohibidas en los segmentos costeros rotulados. Los rótulos se componen de símbolos internacionales adoptados oficialmente por la Autoridad Federal de Autopistas (Federal Highway Authority) y la Autoridad de Carreteras de Puerto Rico. Éstos indican los riesgos potenciales tales como: corrientes fuertes, energía de oleaje alto y tormentas costeras. De acuerdo al PMZC, estos rótulos nuevos “se colocaron alrededor de la Isla para identificar mejor los puntos de acceso público, identificar las actividades apropiadas para cada playa y proteger efectivamente los recursos costeros.” Inicialmente, con la adopción del PMZC en 1978, se publicaron guías de acceso a las playas. Posteriormente estas guías han sido actualizadas y publicadas con los nombres de Estudio de accesos a las playas de Puerto Rico (1991) e Inventario de Playas Públicas de Puerto Rico (2008). La parte del inventario correspondiente a la costa oeste fue completada recientemente y, de acuerdo a la PMZC, los folletos se han distribuido a lo largo de las municipalidades en los edificios gubernamentales locales, las bibliotecas y las reservas naturales. Sin embargo, mientras estas acciones parecen ser grandes pasos a favor de mejorar el acceso, muchas comunidades no han visto ni los rótulos ni los folletos y carecen de muchos otros factores requeridos para un acceso público de calidad. Más aún, no todos los puntos de acceso público de cada pueblo están enumerados. Por ejemplo, en el folleto para la costa oeste, sólo aparecen nueve puntos de acceso en el pueblo de Rincón. Esto no incluye todos los lugares de acceso que utilizan tradicionalmente los locales y los turistas. Culebra, Rincón y Ocean Park: Ejemplos de un problema mayor En casi todos los lugares de Puerto Rico, los asuntos con relación al acceso han salido a la luz pública. En esta sección enfocamos nuestra atención particularmente en tres áreas – Culebra, Rincón y Ocean Park - en las que estos asuntos se han vuelto particularmente problemáticos y sobre los cuales hay muchas personas y organizaciones trabajando para reducir o eliminar esos inconvenientes. La isla municipio de Culebra se ha hecho mundialmente famosa por sus playas, muy en especial por Playa Flamenco, playa que ha sido reconocida como una de las diez playas más hermosas alrededor del mundo. Recientemente, Culebra ha experimentado un dramático aumento en el valor de las propiedades y en las inversiones extranjeras a pesar de que sólo cuenta con una extensión territorial de 7,000 acres (7,469 cuerdas) y que su población, según el censo del año 2000, no sobrepasa los 2,000 habitantes. El desarrollo social, cultural y económico de este municipio depende en gran medida del acceso y del disfrute del público de sus hermosas playas, aspecto que fue reconocido en la Ordenanza Municipal Número 17. En los últimos años, uno de los actos que más ha indignado al pueblo culebrense lo fue el cierre del acceso al área de “El Muellecito”, sector que es altamente frecuentado por los culebrenses y que es utilizado por el pueblo como lugar para la recreación y para la celebración de actividades como, por ejemplo, fiestas de cumpleaños. Actualmente, el pueblo culebrense ha recuperado el acceso que tradicionalmente utilizaba para llegar al “Muellecito” pero hace algún tiempo este paso hacia la playa fue clausurado por el señor Víctor González, empresario, inversionista e importador de cemento que compró 140 cuerdas de terreno en el área en que se encuentra ubicado el antiguo punto de observación de la Marina estadounidense. El señor González recurrió a todo tipo de técnicas: verjas, un muro de cemento y siembra de vegetación endémica en los terrenos que dan paso al mar. No obstante, en esta situación intervino un factor determinante: la lucha de la comunidad por la recuperación del libre acceso al mar. El pueblo culebrense, con el apoyo de su alcalde, el señor Abraham Peña, se mantuvo firme y en pie de lucha y logró conservar su paso al “Muellecito.” El señor Carlos Carrión, maestro de ciencias en la Escuela Intermedia y Superior de Culebra, mencionó que esta situación y la manera de proceder de González fueron “la gota que llenó la copa.” Anterior a este suceso, muchos dueños de otras propiedades privadas, con frecuencia extranjeros que, posiblemente, no están familiarizados con las leyes de Puerto Rico, han bloqueado el acceso a playas como: Playa Larga, Mosquito, Manzanillo y Soní. Por ejemplo, una asociación de residentes en Playa Larga trató de privatizar una vía pública y de condicionar el acceso a la misma de manera tal que el acceso sólo estuviera disponible para aquellos y aquellas que pagaran las cuotas impuestas por la asociación. Además, el problema de acceso a la playa no es el único que se ha dado en esta isla municipio. Muchos dueños de propiedades privadas y desarrolladores han pretendido limitar el acceso a los muelles. El problema de acceso en Culebra no se basa solamente en el hecho de poder o no llegar a la playa sino que la historia, la diversión, el ingreso y la educación en un pueblo tan pequeño como éste dependen significativamente del acceso al mar. Los pescadores necesitan llegar a sus muelles. Las familias celebran sus fiestas en las playas y a su vez estos juntes arrastran consigo los lazos de unión entre los culebrenses. Los niños y las niñas acuden con sus maestros, como el señor Carlos Carrión, a contemplar el anidaje de tortugas, experiencia que los acerca más a la comprensión del medio ambiente y a la importancia de proteger y cuidar el mismo. Asimismo, Lourdes Feliciano, secretaria de la Asociación de Pescadores, apuntó que los recursos de la isla municipio son limitados no sólo porque la isla sea pequeña sino también porque la disponibilidad de agua es limitada. En Culebra no hay ríos. El agua potable proviene de una planta desalinizadora y de una tubería de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados que proviene de Vieques y que a su vez está conectada con el pueblo de Maunabo. Por consiguiente, Culebra no puede permitir ni mantener proyectos de desarrollos a gran escala que impacten severamente la disponibilidad de los recursos en la isla, en particular, los recursos marinos y costeros. Feliciano se inclina más hacia proyectos que tengan un impacto menor sobre los recursos naturales y que estén ligados a iniciativas que promuevan el ecoturismo. Además, Feliciano advierte a aquellos que pretenden alterar o tomar para sí los recursos de Culebra: “Tú no viniste a cambiar o a tomar nuestros recursos. Tú vives aquí con nuestra cultura, con nuestras leyes, con nuestro patrimonio. Tú viniste a compartir nuestros recursos.” Por otra parte, no solamente Culebra sufre problemas de acceso a las playas sino que pueblos como Rincón, cuyo atractivo radica principalmente en las playas, en la tranquilidad, en la pesca, en las grandes olas, en los arrecifes de coral y en los atardeceres, también se han visto afectados por la construcción desmedida de edificios de apartamentos, viviendas de veraneo y hospederías que, a fin de cuentas, limitan el libre paso al mar. Al igual que Culebra, Rincón ostenta fama local y mundial. Rincón goza de tan excelente reputación ya que se ha posicionado en el mercado turístico como uno de los lugares preferidos para vacacionar frente al mar, bucear, hacer “snorkeling” y practicar el deporte del surf. Dicha reputación ha ido en aumento durante los pasados quince años. Rincón posee 32 puntos de acceso a la playa, lugares que Camille Krawiec-Martínez, Comunicadora del Programa Sea Grant, recorrió junto a Leon Richter, Coordinador de Campo en Puerto Rico para la Fundación Surfrider. Estos 32 accesos van desde muy buenos hasta pobres. Algunos accesos públicos han recibido muy mala calificación por la falta de mantenimiento, la ausencia de servicios de seguridad, de primeros auxilios y de salvamento, la carencia de instalaciones e infraestructura que facilite el acceso y el disfrute de las playas tales como baños, duchas y agua potable, la dificultad para utilizar los accesos y/o la inexistencia de un estacionamiento adecuado. No obstante, los problemas más grandes que confronta Rincón son la gran cantidad de desarrollo que ha ocurrido en un periodo corto de tiempo y la erosión progresiva que experimentan las playas, tanto por factores naturales como por factores antropogénicos. Este desarrollo desmedido se ha llevado a cabo sin tomar en consideración cómo se va a mantener el acceso de las personas a las playas, la cantidad de desperdicios que se generen al construir y el impacto que estas edificaciones puedan tener sobre los recursos costeros. Además, Rincón, al igual que otros municipios, carece de un plan de acceso a las playas puesto en función a pesar de que una porción significativa de la economía de este pueblo depende de la actividad turística, la cual está basada en las atracciones naturales marinas. De manera similar, la ciudad de San Juan también confronta problemas con el acceso a las playas. San Juan, al igual que la mayoría de las capitales del mundo, es una ciudad activa, congestionada de gente y copada por edificios. Además, es el centro de todas las actividades manufactureras, financieras y turísticas de Puerto Rico y posee el puerto más importante del país. Según el censo del año 2000, la población de San Juan asciende a los 433,733 habitantes. Cabe señalar que cerca de 2 millones de personas constituyen la población del área metropolitana lo que se traduce en que más de la mitad de la población de Puerto Rico vive, trabaja y realiza otras actividades en esta región. Debido a la densidad poblacional del área metropolitana y a las actividades económicas que se llevan a cabo, los espacios para la recreación al aire libre son mínimos. A lo largo de la costa de San Juan se erigen múltiples edificaciones como casas, condominios, centros de oficinas y negocios, hoteles y restaurantes, entre otras. Por consiguiente, el acceso a las playas se ha visto cada vez más limitado. Sólo basta con un paseo por las áreas del Condado e Isla Verde para percatarse de esta situación. Cientos de puertorriqueños utilizan estos espacios en sus ratos de ocio. Además, miles de turistas los visitan durante su estadía en Puerto Rico. Sin embargo, acceder a las playas se ha complicado con el paso de los años y con los cambios en los estilos de vida de las personas. Las estructuras construidas en extensiones de terreno limitadas y el control de acceso como mecanismo de protección contra la criminalidad son algunos de los factores que dificultan el acceso a las playas y el reclamo por el cumplimiento de las leyes y de los reglamentos que garantizan que todos los puertorriqueños y los visitantes puedan utilizar las mismas. “Por décadas muchas estructuras que fueron desarrolladas alrededor de la Isla, en función del conocimiento y de las características físico-naturales de cada época, fueron expandiéndose, legal o ilegalmente, constituyendo – en muchos casos—barreras para el acceso público a la costa. Aún cuando la Ley de Cierre y Control de Acceso a Urbanizaciones prohíbe que se impida o limite el acceso público a las costas, playas y en general a los bienes de dominio público, la realidad es que muchas urbanizaciones han recibido autorizaciones municipales para cierres de accesos perpendiculares a las playas,” indicó Ernesto Díaz. Los comienzos de este desarrollo masivo en el área metropolitana se remontan a la década de 1940, cuando comenzó el desarrollo residencial y hotelero a lo largo del litoral. A partir de la construcción del Puente Dos Hermanos y de la puesta en marcha del tren urbano “Trolley” - medio de transportación que conectaba el Islote de San Juan con el área del Condado y Ocean Park -, la demanda de terreno costero aumentó. El desarrollo se intensificó desde los años 60 en adelante con el reemplazo de residencias de clase media y alta por hoteles de lujo y por condominios multipisos. (Quintana, Álvarez & Ortiz). Punta Las Marías y Ocean Park son dos áreas costeras de San Juan que se han visto afectadas por el desarrollo desmedido. El viento constante, la ausencia de edificios en la costa, la accesibilidad, el estacionamiento y la facilidad de colocar los autos en un lugar cercano para poder bajar equipo pesado han convertido a Punta Las Marías en uno de los lugares favoritos para practicar deportes acuáticos como el “kitesurfing” o “kiteboarding” y el “windsurfing,” conocido en español como tabla vela. Ocean Park, por su parte, posee un amplio frente de mar en el que se encuentran arrecifes submarinos que previenen que las grandes olas lleguen a la orilla de la playa lo que a su vez convierte esta zona en un lugar muy popular y visitado. No obstante, con el paso del tiempo algunos residentes y asociaciones de condominios también han clausurado varias calles que dan acceso a las playas. Ejemplo de ello son el cierre de los accesos en las calles Carrión-Court y Almendro, en Ocean Park y en Punta Las Marías, respectivamente. La intención de estos residentes ha sido detener la criminalidad y proteger la privacidad de sus propiedades. Sin embargo, el cierre de estos accesos es ilegal. El Reglamento de Planificación # 20 para el Control de Tránsito y Uso Público de las Calles Locales en la sección 3.02 establece que la comunidad para la cual se interese controlar el acceso debe ser aislable dentro del área geográfica sin perjuicio a otras comunidades. El incumplimiento de la reglamentación vigente sobre acceso a las playas se considera un perjuicio. Además, cerrar accesos existentes constituye una acción contraria al Reglamento de Planificación #17, reglamento que se creó para proteger los accesos existentes y para crear nuevos. No obstante, a pesar de la existencia de leyes y reglamentos cuyo propósito es proteger el acceso a las playas, los problemas continúan.
¿Qué están haciendo las personas al respecto? En Culebra, los miembros de la comunidad estaban muy preocupados por los crecientes problemas de acceso que estaban surgiendo en esta isla municipio. En respuesta a estas inquietudes, formaron la Coalición Pro Libre Acceso. El 17 de enero de 2007 el gobierno local sostuvo unas vistas públicas en las que los locales manifestaron la importancia de las playas y las costas y explicaron cómo el acceso a las mismas les ha sido denegado. La señora Lourdes Feliciano comentó que estas vistas públicas contaron con una gran asistencia, la mayor que ha tenido un evento de este tipo en muchos años. Las vistas tuvieron el apoyo del alcalde de esta isla municipio, el señor Abraham Peña Nieves y, en el año 2007, la legislatura municipal emitió la Ordenanza Número 17 la cual garantiza el acceso público a los recursos naturales de Culebra. Ninguno de los locales que fueron entrevistados se opone al desarrollo pero todos reconocen que el libre acceso a las playas es un derecho que tienen todas las personas y que los desarrolladores deben respetar los lugares y, en primer lugar, a la gente. Con respecto a la gente, no hay cabida para transigir. “Si al pueblo culebrense le cae mal alguien, tiene que irse,” comentó Kike Cánovas, pasado presidente de la Cámara de Comercio de Culebra y dueño de un restaurante en el puerto. Por su parte, Rincón también cuenta con entidades no gubernamentales que se encargan de identificar y proteger los accesos al mar. Entre ellas se encuentra Surfrider, organización sin fines de lucro dedicada a la protección y al disfrute de los océanos del mundo, las olas y las playas. Surfrider posee un capítulo local en Rincón. Hace algún tiempo, este capítulo de Rincón se dio a la tarea de identificar los accesos a las playas, los lugares impactados por la erosión, las descargas y las estructuras de protección costera (ej. revestimientos, paredes, espigones, rompeolas), utilizando Sistemas de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés). Como resultado de este esfuerzo se produjeron tres mapas: un mapa de erosión, uno de descargas y otro de acceso a las playas. De acuerdo al mapa de acceso a las playas, producido en el año 2005, existen cinco localizaciones en Rincón que no cumplen con los 400 metros de acceso peatonal y dos lugares que no cumplen con los 1,600 metros de distancia para acceso vehicular. Además, se ha encontrado que hay lugares en los que los desarrollos no cumplen con el acceso requerido y si cumplen es muy difícil en encontrar dicho acceso. El mapa diseñado por Surfrider da cuenta de todos los accesos públicos en Rincón y los evalúa de acuerdo a tres criterios principales: 1) facilidad y seguridad del acceso, 2) mantenimiento y 3) disponibilidad de estacionamiento. Los 32 puntos de acceso están rotulados con una luz verde que representa que el acceso es bueno o con una luz roja que equivale a pobre, esto de acuerdo al cumplimiento de los criterios y a la manera en que cumplen con los mismos. Leon mencionó que, de primera intención, 32 puntos de acceso parecen ser una gran cantidad pero que en realidad se debe tener en cuenta que muchos de estos accesos no son útiles si se presenta una gran cantidad de personas en la playa y que hay otros accesos a los cuales no se les da buen mantenimiento. De hecho, sólo nueve de los treinta y dos accesos han recibido la luz verde. Los problemas de acceso no solamente afectan el uso de las playas en el presente. En un futuro, el cambio climático y la subida del nivel del mar provocarán la desaparición de algunos de los puntos de acceso. Al construir, muchos desarrolladores no han tomado en consideración la cercanía de las edificaciones al mar. Durante la conversación sostenida con Leon Richter, él indicó que cuando se está planificando un proyecto de construcción se debe considerar si el mismo limita el acceso al mar y se debe tomar en cuenta el costo de cerrar las playas. Además, señaló la disminución progresiva del espacio disponible para que los bañistas, surfistas, turistas y otros visitantes utilicen el mar. Richter formuló una pregunta: “¿Cuál es el plan para los próximos cincuenta años?” Asimismo realizó el siguiente comentario: “No se necesitan nuevas leyes. Las que ya están escritas son buenas. Lo que necesitamos es un plan a largo plazo que se ponga en función. Finalmente, nos toca a todos respetar el mar.” Otra organización no gubernamental en favor del libre acceso a las playas es la Coalición Playa para Todos. Esta organización se formó el 23 de septiembre de 2006 a partir de una iniciativa del doctor Nelson Pérez y algunas de sus amistades. La misma tiene como misión recuperar, restaurar y defender el acceso público a las playas. Esta coalición enfatiza que “las playas y sus accesos son públicos; son de todos y absolutamente nadie los puede prohibir o limitar.” En agosto de 2006, antes de que se formara oficialmente la coalición, este grupo identificó algunos portones que fueron puestos ilegalmente en el área de Ocean Park y escribieron cartas al gobierno para indagar sobre los permisos de los portones. En diciembre de 2006 comenzaron a recibir respuestas a sus peticiones por parte de las agencias del gobierno. La coalición también hizo un reclamo al municipio de San Juan pero el municipio no respondió. Ante la falta de acción por parte de las autoridades municipales, la coalición removió los portones. El 5 de febrero de 2008 se conmemoró un año del primer portón que la coalición derribó. El mismo se encontraba ubicado en la calle Atlantic Place en Ocean Park. Nelson Pérez, director de la coalición, explicó que la remoción de portones y de rejas es un mecanismo que la coalición utiliza para educar al pueblo puertorriqueño acerca de la ilegalidad de los cierres de los accesos a las playas. La coalición también tiene una página en la Internet (www.tuplayaenreja.com) en la que publican noticias acerca del acceso a las playas y en la que proveen información acerca de la zona marítimo-terrestre y los conflictos que ocurren en dicha zona. Por otra parte, el 20 de febrero de 2008, el Programa de Manejo de la Zona Costanera (PMZC) firmó un acuerdo con el municipio de Isabela para desarrollar proyectos de turismo y de recreación en la costa de este pueblo. De acuerdo al DRNA esto le dará “una nueva cara” a la Playa Jobos de Isabela y también formalizará “el apoyo técnico, científico, educativo y financiero para el mejoramiento y la creación de los accesos públicos a la costa, el manejo y conservación de los humedales y el establecimiento de medidas para minimizar la erosión y los riesgos costaneros.” En un comunicado de prensa el Secretario del DRNA, Javier Vélez Arocho, expresó que “este acuerdo va a facilitar el poder recibir aportaciones federales a través del PMZC y de la agencia federal NOAA, para desarrollar proyectos y actividades de recreación en la costa para beneficio de la ciudadanía.” Como parte de este proyecto, el municipio comprará aproximadamente tres cuerdas de terreno en Punta Jacinto – área comúnmente conocida como Playa Jobos – y construirá merenderos, escaleras de acceso, paseos tablados, pasos sobre dunas, torres de observación, plataformas y rampas de acceso para personas con impedimentos. Además, se reconstruirán dunas y se rediseñará y mejorará la rampa para botes de la Villa Pesquera en Playa Sardinera ya que la misma se encuentra deteriorada. Este acuerdo podría representar un momento histórico en Puerto Rico por su relevancia en el cuidado y en el mejoramiento de nuestras playas. Muchos grupos comunitarios están involucrados en este proyecto. Entre ellos podemos destacar: Nación Unida Pro Ambiente, Rescate Playas de Isabela, Programa de Vida Marina y Coalición Ecológica del Noroeste. ¿Por qué es importante mantener el acceso a las playas en Puerto Rico? “Una vez que se pierde, no hay manera de recuperarlo,” manifestó de forma sencilla y directa, Leon Richter. Por su parte, la Coalición Playa para Todos expresa que los cierres a las playas son como “un cáncer.” Su preocupación principal es poner punto final a las prácticas que impiden el libre acceso a las playas ya que, según la Coalición, si no lo hacemos, terminaremos sin vías que nos conduzcan al mar. También existe otra interrogante similar: “Si cierran un acceso, ¿por qué no habrían de clausurar los accesos restantes?” Muchos de nosotros tenemos nuestros lugares favoritos en las playas y sin una garantía de acceso a los mismos, estos puntos se encuentran bajo amenaza. Esta situación es sumamente preocupante ya que las playas constituyen lugares ideales para la recreación y para el disfrute de la naturaleza. Los momentos que pasamos en las playas con nuestras familias y seres queridos crean recuerdos de valor incalculable y contribuyen a la renovación cultural, es decir, a la transmisión de las costumbres y de las tradiciones de los pueblos. Las playas no deben ser de dominio exclusivo. Por el contrario, las playas deben ser consideradas como patrimonio de cada puertorriqueño y cada puertorriqueña o cada visitante que demuestre respeto y responsabilidad en el uso de estos espacios naturales. Asimismo, el gobierno de Puerto Rico tiene la gran responsabilidad de mantener y garantizar los accesos al mar. Recordemos que cuidar las playas es importante para el disfrute de las mismas. Además, las playas también protegen a muchos residentes de las costas durante los huracanes y sirven de hábitat para diversos organismos. En fin, las playas de nuestro país, por su capacidad de servir de hogar para una gran variedad de animales y plantas y por la función económica, protectora y recreativa que cumplen, no sólo le pertenecen a los puertorriqueños sino que son patrimonio de la humanidad.
Enlaces en la Red Coalición Playa para Todos - http://www.tuplayaenreja.com Departamento de Recursos Naturales y Ambientales - http://www.drna.gobierno.pr Fundación Surfrider - http://www.surfrider.org/rincon/ Nación Unida Pro Ambiente y Programa de Vida Marina – www.croapr.org Programa de Manejo de la Zona Costanera - http://www.drna.gobierno.pr/oficinas/arn/recursosvivientes/costasreservasrefugios/pmzc/descripcion Rescate Playas de Isabela – www.myspace.com/rescateplayasisabela
Otras publicaciones del PMZC Programa de Manejo de la Zona Costanera: Los primeros 25 años Nuestras Áreas Naturales Protegidas (2005) Nota: Para obtener copia de estos documentos puede llamar a la División de Zona Costanera al (787) 999-2200, ext. 2629.
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